30.03.20 / La gran falacia del hecho a mano en la industria del calzado


* Zapatos de Jorge luis Borges y María Kodama.
Borges decía que era el lector el que creaba sus cuentos, sus textos, sus poesías y no el escritor pues cada persona que leía una obra suya daría diferentes significados o sentidos a palabras, metáforas… y esto haría que un mismo poema en realidad fuera un poema infinito, con mil variantes, infinitas interpretaciones.

Esto mismo se está utilizando en nuestros días en la venta de muchísimos productos que algunos llaman “artesanos” o “hechos a mano”. Las estrategias de marketing quieren hacernos creer por puro lucro y sin ver las consecuencias nefastas de sus actos que “hecho a mano” tiene infinidad de interpretaciones, tantas como la palabra “artesano” o “artesanía”, un sin fin de mentiras al consumidor para vender más, para darle un valor añadido más al producto.

Da igual si engañando pues al fin y al cabo solo juegan con las palabras como un ilusionista que con una mano nos distrae y con la otra esconde la paloma en un bolsillo oculto, y ya nos va bien pues no queremos perder la ilusión, queremos ver magia. Queremos que lo que compramos sea sostenible, ecológico, de comercio justo, de calidad y ¿por qué no? hecho a mano.

¿Cómo no vamos a querer estos zapatos que se han hecho de forma sostenible, con materias recicladas, con trabajadores en España, hechos a mano y por unas míseras decenas de euros?

Es normal que los queramos. Es atractivo, llama a un consumo responsable, limpia nuestra conciencia y además es barato. Pero desgraciadamente es mentira.

Cuando nos dicen “Hecho en España” nos están diciendo dos cosas.

Una que es un producto cercano, y así no tiene que viajar miles de kilómetros con el gasto que conlleva en transporte y por lo tanto es más ecológico que un producto que por ejemplo venga de China. Pero aquí hay otra truco de ilusionista, es legal fabricar todo en una fabrica de china, recibir la mercancía y poner que es fabricado en España, para ello solo tendríamos que añadir una plantilla con nuestro logo. Por que has modificado el producto, y vaya por donde, lo has hecho en España.

Lo segundo que nos están diciendo es que al estar fabricado en España se respetan los derechos de los trabajadores. Cosa que como desgraciadamente sabemos también es mentira. ¿Alguien sabe cuanto cobra una aparadora por coser decenas de cortes al día? Solo hay que mirar la lucha que están llevando a cabo las aparadoras de Elche, un trabajo totalmente invisibilidazo con condiciones laborales muy precarias, la mayoría de las veces mal pagadas y sin contrato.

Es una falacia relacionar un producto hecho en España con que se respeten los derechos de los trabajadores. Y es otra falacia relacionar el producto español como de proximidad o ecológico.

No todo es culpa del fabricante, del comercial o de la publicidad, los consumidores y eso hay que admitirlo tenemos nuestra parte de culpa.

Tenemos la suerte de tener muy buenos trabajadores en la industria del calzado. No es nada fácil fabricar unos buenos zapatos artesanales o de forma mecanizada en una fábrica. Es muy difícil.

Y todas estas marcas que insisten a llamar a su producto “artesano” o “hecho a mano” cuando en realidad se ha fabricado en una cadena de montaje con ayuda mecánica en la mayor parte del proceso le están faltando al respeto a todos los trabajadores de la industria del calzado. Le están quitando valor a todo su trabajo. Les están diciendo al consumidor que no somos lo suficiente buenos, que todas esas horas esforzándonos no han servido de nada. Que todo nuestra profesionalidad al fabricar ese producto con mimo es cero, pues lo importante, lo que vende, es inventarnos que todo ese proceso ha sido “artesanal” y “hecho a mano”.

Luego, no hay que olvidar, la competencia desleal tan terrible que cometen al promocionar de esta forma los productos. ¿Cómo un zapatero artesano puede competir? ¿cómo el consumidor puede discernir entre unos zapatos hechos en serie en una fabrica con unos zapatos artesanales de verdad si a todo lo llaman igual? No pueden. Solo verán el precio.

Es importante darnos cuenta de que la única forma de promover el oficio y la industria del calzado española es diciendo simplemente la verdad. Hay que legislar para que no se pueda utilizar como reclamo publicitario “artesano” y “hecho a mano” de forma engañosa, hay que proteger a los profesionales y al consumidor.

Para ello posiblemente habría que crear un etiquetado que indicara como se ha fabricado ese producto, en que grado las máquinas que se utilizan son automáticas o no son automáticas, o si simplemente no se han utilizado maquinas. Si se ha fabricado en una linea de producción y el producto ha pasado por varios operarios o si el producto en cuestión se ha hecho por un solo artesano de principio a fin. Todo esto se puede categorizar, regularizar, protocolizar y poner a disposición de fabricantes, artesanos y consumidores.

La pregunta que nos tendríamos que hacer es si a la industria del calzado le interesa dejar de mentir al consumidor y si al consumidor le interesa saber la verdad sobre la industria del calzado.


Mijail Vlassof

Mijail Vlassof Shoeamker, Barcelona - mijail.vlassof@gmail.com +34 644437071