MIJAIL VLASSOF
Apprentice shoemaker


Después de colgar el hacha del nudo corredizo, debajo de su gabán, inspeccionó sus pantalones, su americana, sus botas, tan minuciosamente como le permitió la escasa luz que había en la cocina.
A simple vista, su indumentaria no presentaba ningún indicio sospechoso. Sólo las botas estaban manchadas de sangre. Mojó un trapo y las lavó. Pero sabía que no veia bien y que tal vez no percibía manchas perfectamente visibles.

MIJAIL VLASSOF SHOEMAKER, BARCELONA, NICOLASACCOEDITORIAL@MORTEMALE.ORG. +34 644437071